¿Sabes por qué te cuesta llegar al orgasmo?

llegar al orgasmo placerdelavidaOs quiero hablar hoy de un tema bastante tabú. ¡Llegar al orgasmo!

Aunque nos parezca que estamos muy liberadas y en contacto con nuestra sexualidad, el orgasmo,… en realidad… ¿Qué es estar liberada sexualmente?

Yo lo entendía como que de pronto, alguien me había tocado con una varita mágica, y se me había concedido “a mi también”, “el derecho” a mantener las relaciones sexuales que quisiera, del tipo que fueran, con los hombres que me apeteciera, sin por ello tener que sentirme culpable, avergonzada, sucia, pecadora, o candidata a ser expulsada del paraíso.

Pero ¿es eso en realidad? ¿O eso es lo que nos ha contado el patriarcado? ¿A quién satisface eso en realidad? ¿Quién se ha beneficiado de ello? ¿Nos sentimos verdaderamente más “liberadas” sexualmente? ¿Nos ha traído bienestar o frustración? ¿Cómo nos sentimos después?

Seamos honestas. Eso no tiene nada que ver con estar en contacto con tu sexualidad, con lo que necesitas, ni con el placer de gozar de tu cuerpo. Pero nada que ver. Y nos lo hemos creído.

Hasta el 75% de las mujeres tienen problemas para alcanzar el orgasmo durante el sexo y un 15% de las mujeres simplemente no tienen orgasmos.

Si esto es una revolución sexual, a mí no me salen las cuentas. Nos estamos perdiendo algo, ¿No creéis?

Es un tema recurrente. Lo escucho de mis clientes y amigas. Se sienten insatisfechas en sus relaciones. Muchas de ellas se inventan motivos para no tenerlas, o ceden a tenerlas en un estado de anestesia absoluto. Esto les genera muchísima culpa, ira hacia ellas mismas. Están confundidas. Se sienten avergonzadas.

Se preguntan si son “asexuales”. Si ya son demasiado mayores para sentir pasión. Se justifican pensando que no pueden llegar a todo: Hijos, casa, carrera profesional. Lo justifican pensando que llevan demasiados años con su pareja y han perdido la pasión.

¿Podría ser esto?

No.

Y de hecho, muchas de estas mujeres tienen la sensación de que tiene que haber algo más que eso. No puede ser que lo que están experimentando en sus vidas sexuales sea “todo”. Se preguntan ¿Ya está? ¿Esto es todo?.

Y van bien, esta intuición es perfecta, porque no, no lo es.

Las mujeres estamos diseñadas para el placer

Todo nuestro cuerpo es erógeno. El tejido eréctil del clítoris, el intrincado cableado del nervio pélvico y las hormonas liberadas durante el sexo son algunas de las formas en que el placer se encarna en nuestra forma femenina.

Entonces, ¿por qué hay tantas mujeres “liberadas” viviendo con esta falta de placer?

Porque hay mucha programación subconsciente. Hemos crecido creyendo que el placer de nuestro cuerpo es un lujo que no nos podemos permitir. Nos han enseñado a ser proporcionadoras de placer. A estar ahí para el otro. No en nosotras, en nuestro cuerpo, en nuestras sensaciones.

Muchísimas mujeres se sienten incómodas con la idea de cuidar sus necesidades sexuales. Con tenerse en cuenta sexualmente. Simplemente no saben cómo se hace eso. Y tiene mucho sentido.

El sexo es un área donde hay una gran discrepancia entre la expectativa o el ideal: El tipo de sexo que queremos tener o creemos que deberíamos tener y la realidad: El tipo de sexo que en realidad estamos teniendo.

El sexo es un disparador emocional

En teoría, el sexo y el placer deberían ser divertidos, pero en la práctica, son disparadores emocionales: Nos conectan con emociones que provocan dolor, vergüenza, vulnerabilidad, culpa, miedo, inseguridad, ansiedad.

Y si algo es doloroso, nuestra tendencia general es evitarlo

Creo que esta es la razón por la cual muchas mujeres ignoran por completo sus necesidades básicas de conexión sexual. Es un intento de evitar los factores desencadenantes conscientes e inconscientes.

Es paradójico que algo que debería ser placentero despierte tanta incomodidad.

Se necesita una paciencia increíble, muchísimo cuidado, cariño, práctica y, a menudo, ayuda profesional para examinar todo lo que se está moviendo a través de nuestras relaciones sexuales.

Incluso las mujeres que no han experimentado ningún trauma “severo” tienen codificada información, programación y emociones sobre su anatomía sexual, sobre sus cuerpos, sobre permitirse abrirse, entregarse, disfrutar… que requiere atención.

Es un tema del que se debería hablar más abiertamente. Pero está envuelto en un halo de vergüenza colectiva

Muchas mujeres tienden a pensar que hay un problema en ellas o en sus cuerpos. Sienten que algo tienen que les impide disfrutar, ni siquiera contemplo la idea de alcanzar un orgasmo, simplemente darse el permiso de disfrutar. A menudo se sienten frustradas, vacías, utilizadas.

Desconectadas. Aprenden a vivir con ello, y terminan fingiendo, actuando, no siendo honestas ni con ellas mismas ni con sus compañeros. Y eso, lo único que hace es alimentar más el bucle de dolor y la frustración que ya sienten hacia ellas mismas. Y esto no es nada positivo, ni para nuestra autoestima, ni para re-educarnos sexualmente.

Las mujeres volverán a conectarse con su placer, con sus cuerpos, a disfrutar y gozar sexualmente, no por encontrar el vibrador perfecto, sino al permitirse abrirse a un diálogo sobre sus necesidades sexuales y lo que realmente significan y sanar su sexualidad.

Es un tema complejo, de mucha profundidad en el que entran en juego multitud de variables y hay mucho por desenredar en esta madeja, pero hay un par de cosas que se pueden hacer para reorientarse en la dirección del placer y el orgasmo:

1. Tú eres la autoridad sobre lo que te hace sentir bien

Nadie puede decirte lo que te hace sentir bien.

Puede que otros tengan más conocimiento o más información que tú, pero jamás podrán analizar lo que se siente bien en tu cuerpo. Esto es algo que únicamente tú puedes saber. Las sensaciones, el sentimiento y el placer son 100% subjetivos y, por lo tanto, un asunto totalmente personal.

Nadie puede decirte qué siente tu cuerpo, cómo debe sentirse o qué clase de excitación puedes experimentar en un momento dado.

Tienes que convertirte en la experta.

No importa el consejo que te de un gurú del sexo, tus amigas, tu pareja o el Cosmopolitan. Todo se reduce a lo que está bien para ti momento a momento dentro de los confines de tu propio cuerpo.

Tienes que convertirte en la máxima autoridad sobre cómo experimentas tu placer. Porque lo eres. Tú eres tu máxima autoridad.

Abandona la creencia de que otra persona sabe lo que es bueno para ti (incluido tu compañero) y acepta la plena responsabilidad de saber qué se siente bien en tí y qué necesitas.

Algunas mujeres están desasociadas de su cuerpo, lo que significa que están en su cabeza, en la mente, desde ahí, es imposible sentir el cuerpo y no tienen idea de lo que se siente bien. Si este es tu caso, es importante que te preguntes por qué hay una disociación o desconexión en primer lugar.

Proporcionarte una sensación de seguridad dentro de tu propio cuerpo y crear un espacio donde las sensaciones y los sentimientos son bienvenidos y no censurados. Este es el punto de partida para que el placer pueda comenzar a expresarse de manera auténtica.

Una vez que sabes qué es placentero para ti, te será más fácil conectar con tu propio placer y aprender a comunicarle tus necesidades a tu compañero.

2. Más estimulación no equivale a más placer

Cuánto daño ha hecho la pornografía. Este es un mantra que una de mis mejores amigas y yo nos repetimos constantemente reflexionando sobre nuestra sexualidad y la sexualidad de las mujeres en nuestro círculo.

La pornografía es la forma en que la mayoría de nosotras hemos aprendido sobre el sexo y a la vez, es la representación más irrisoriamente ignorante y alejada de la realidad de lo que las mujeres deseamos y queremos en una relación sexual.

Lo peor de todo es que muchos hombres también se la han creído, y se plantan en tu espacio sagrado creyéndose que son el hombre del butano que viene a cambiarte las bombonas, y que sin preguntarte te empotra contra la encimera de la cocina, porque en la peli es así.

Si bien algunas mujeres consideran que los golpes, las embestidas y la estimulación intensa son placenteros y habría que estudiar muy bien qué subyace a eso, es importante tener en cuenta que nuestra biología sexual y nuestra capacidad de placer está íntimamente relacionada con nuestro sistema nervioso.

No siempre es una estimulación más rápida y más intensa lo que nos proporciona más placer o nos lleva al orgasmo.

Biológicamente, es la sensación de sentirnos seguras, lo que nos lleva al orgasmo. Sentirnos seguras, abrazadas, sostenidas, nos permite abrirnos, entregarnos y disfrutar.

Si tus relaciones sexuales no están siendo satisfactorias, pregúntate si te estás sintiendo apreciada, amada, vista, reconocida por tu pareja

Tal vez necesites escuchar más palabras tiernas y cariñosas, recibir halagos o que tu pareja te susurre algo dulce en el oído. Confiar plenamente en tu compañero.

Quizás simplemente necesites más tiempo, menos presión, que partes específicas de tu cuerpo sean amadas, acariciadas, acogidas, movimientos más lentos o más contacto visual. Tal vez arrastras una herida emocional con tu pareja que necesita ser abordada; o necesitas procesar una experiencia sexual pasada.

Cualquiera que sea tu necesidad, es esencial que tu sistema nervioso pueda reprogramarse, que pueda sentir que es seguro relajarse, abrirse. La sensación de peligro puede ser excitante para algunos, pero en última instancia, tu cuerpo necesita saber que puede soltar el control.

Que puede entregarse plenamente. Si el espacio no es un espacio emocional seguro, no lo hará. Siempre insisto en esto. Tu cuerpo es muy sabio, tu cuerpo sabe muy bien lo que necesita., y si percibe la más mínima alerta, cualquier bandera roja, por muy sutil que sea, no se abrirá.

Tu cuerpo puede percibir incluso si tu compañero está siendo honesto contigo o si es el compañero adecuado para ti, sin que tú siquiera seas consciente de todo el procesado que tu cuerpo está llevando en el backstage.

Lo que necesitas es SEGURIDAD

Rara vez una mujer tiene más orgasmos simplemente por tener más estimulación.

De hecho, la estimulación física intensa puede conducir incluso a la desensibilización: una especie de entumecimiento de los genitales femeninos.

Cuando el enfoque cambia de ¿cómo puedo hacer para tener un orgasmo? a ¿cómo puedo hacer para sentirme segura y relajada?, hay una invitación a que conectes con tu sensibilidad, a abrirte a un nuevo y diferente espacio de experiencia del placer

No me sorprende que muchas mujeres se sientan absolutamente confundidas con respecto a ellas mismas, no se comprenden sexualmente, la información sobre cómo es su sexualidad, sobre cómo tienen que sentirse está tan contaminada y malinterpretada, no coincide con lo que ellas sienten. De hecho, esa información ha sido manoseada, manipulada, reprogramada por la sociedad patriarcal en la que vivimos.

Es nuestro deber como mujeres, volver a analizarla desde una perspectiva completamente nueva y con una nueva profundidad.

Esto no es solo un problema de mujeres. No es un problema de salud sexual. El gran porcentaje de mujeres que no logran un orgasmo o disfrute sexual manifiestan una dificultad mayor, de lo que se trata es un problema para reconocer, educar y comunicar sus necesidades sexuales REALES.

Necesitamos conectarnos con nuestros compañeros. Tener conversaciones más honestas; trabajar en nosotras para desarrollar mejores herramientas personales que fomenten nuestra autoconciencia, la conciencia de nuestro cuerpo y nuestra sensibilidad; y por supuesto, una mayor voluntad colectiva de comprender el sexo desde una perspectiva femenina.

De este modo, no solo las mujeres comenzarán a sentir el placer de sus cuerpos, sino que este placer se convertirá en lo que está diseñado para ser: Medicina.

Fuente: https://mujeralquimia.com/sabes-por-que-te-cuesta-llegar-al-orgasmo/

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