Rendimiento sexual y técnicas hipopresivas

placerdelavidahipopresivosLos beneficios físicos y psicológicos del ejercicio han sido documentados de forma extensa en literatura científica

La evidencia empírica revela que la actividad física regular sirve como factor de protección contra muchas enfermedades crónicas, en especial las enfermedades cardiovasculares, incluyendo accidente cerebrovascular, enfermedad arterial coronaria y la hipertensión; pero también se revela como factor clave para la mejora del rendimiento sexual y el placer sexual.

La práctica de ejercicio físico en general y concretamente ejercicio Hipopresivo puede mejorar la vida sexual y el rendimiento durante las relaciones sexuales.

Explicamos diez motivos por los cuales el entrenamiento con hipopresivos puede contribuir a mejorar la calidad de la función sexual:

1. Mayor propiocepción y conciencia de la musculatura perineal

El ejercicio hipopresivo se caracteriza por trabajar en diferentes posturas con un patrón respiratorio muy característico que provoca un «vacuum abdominal”. Éste mismo genera una succión sobre las vísceras pélvicas disminuyendo con ello la tensión ligamentosa, por el cual los órganos viscerales son casi literalmente succionados. Uno de los efectos de la práctica a medio y largo plazo de este sistema de ejercicio es la recolocación visceral.

Un estudio de Latorre et al. (2011) pone de manifiesto mediante resonancia magnética el comportamiento de la musculatura pélvica, útero y vagina durante la maniobra de aspiración diafragmática del hipopresivo y como varia el ángulo entre útero y vagina en relación al reposo.

Mediante el uso de ultrasonidos, los mismos autores verifican un cambio en la posición de las vísceras perineales en donde el ángulo entre la uretra y la pared vaginal en reposo aumenta 12º de 65 a 77º durante la maniobra hipopresiva.

Los investigadores, señalan en dicho estudio que la técnica hipopresiva puede ser utilizada como recurso propioceptivo local para el suelo pélvico. Se puede concluir por tanto que la obtención de una mayor propiocepción y conciencia de la musculatura del suelo pélvico mejorará las sensaciones en la zona.

Se debe tener en cuenta que una gran cantidad de mujeres son incapaces de contraer el suelo pélvico e incluso de identificar correctamente sus genitales. Son varios los estudios que han señalado la incapacidad por parte de las mujeres de contraer sus músculos perineales (Bo et al., 1998; Bump et al., 1991), gran parte debido a su baja propiocepción y esquema corporal.

En este sentido, se ha encontrado que más de un 30% de las mujeres con disfunción de suelo pélvico son incapaces de contraer su musculatura pélvica (Bø & Mørkved, 2007). Por ello resulta imprescindible la toma de conciencia y prácticas propioceptivas del suelo pélvico que faciliten la sensibilidad y control sobre dicha musculatura.

2. Aumento de la libido y deseo sexual

A partir de una cierta edad comienza a bajar la producción de ciertas hormonas como la testosterona. El ejercicio hipopresivo puede ayudar a favorecer esta producción hormonal íntimamente relacionada con el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres.

La testosterona se encuentra entre los factores clave de la libido para ambos sexos. Esta hormona, la produce el sistema endocrino del organismo se genera en el caso de los hombres, en los testículos y en la mujer en los ovarios y las glándulas suprarrenales y el mecanismo de control está en el hipotálamo, región del cerebro donde residen centros importantes de la vida vegetativa.

El ejercicio físico agudo actúa como estresor de forma que al realizarlo se producen cambios hormonales como respuesta al estrés. La respuesta hormonal al ejercicio físico depende de características como la intensidad, tipo de entrenamiento y factores propios del individuo y psicológicos incluido.

Algunas hormonas han sido estudiadas en relación al ejercicio físico agudo como la testosterona y el cortisol (Moya-Albiol y Salvador, 2001). Su ratio, es un indicador de la adaptación al esfuerzo producida por el ejercicio tanto agudo como crónico. En general la concentración de testosterona aumenta tras esfuerzos físicos de alta intensidad, en ejercicio aeróbico o anaeróbico.

Incluso en personas sedentarias sometidas a esfuerzos moderados su concentración aumenta. El ejercicio hipopresivo supone un esfuerzo físico medio-intenso pues además de exigir una activación muscular importante, se realiza bajo condiciones deuda de oxígeno intermitentes, provocando una bajada de la saturación de oxígeno durante las sesiones de entrenamiento (Rial et al., 2014) y suponiendo un gran estrés para el organismo.

3. Prevención de la disfunción eréctil

La disfunción eréctil es muy común en los hombres y en las mujeres facilita la consecución del clímax o orgasmo. Dependiendo de la definición utilizada y del diseño del estudio, la prevalencia varía entre el 10 y el 52%, en particular en hombres entre 40 y 70 años, con una incidencia en occidente de 25-30 nuevos casos por 1000 habitantes y año, según nos indican Prieto et al., (2010). Un estudio de Derby et al., (2000) revela que la obesidad y el estilo de vida sedentario se asocian de manera significativa con la disfunción eréctil.

Otro estudio reciente de Hsiao et al., (2012) en hombres jóvenes y saludable demuestra como el aumento de la actividad física se asocia con una mejor función sexual. Iniciarse en una actividad física como el ejercicio hipopresivo y cuidar el peso son medidas preventivas adecuadas para la disfunción eréctil.

4. Producción endorfinas relacionados con el bienestar y el placer

Durante el ejercicio físico, se producen ciertas endorfinas relacionadas con la sensación de bienestar y placer. La actividad de las endorfinas está relacionada con el sistema límbico del cerebro, al que pertenece el hipotálamo, y que contiene los receptores específicos con los que interactúan.

Funcionan como neurotransmisores, cuya misión básica es recompensarnos con una sensación placentera cuando hacemos algo conveniente para nuestro organismo, como por ejemplo hacer ejercicio o practicar sexo, motivándonos para seguir buscando esa sensación mediante la práctica de estas actividades beneficiosas. Abrir este ciclo de estímulo-respuesta ayudará a retroalimentar este propio círculo de estimulación.

5. Aumento de la vascularización pélvica y genital

Los genitales femeninos, tienen una vascularización muy rica y es la zona del cuerpo con mayores terminaciones sensitivas. Aumentar la vascularización mejorará la irrigación y consecución de placer, pues se relaciona «íntimamente» con la función sexual. Un estudio hecho en el 2009, valoró el flujo sanguíneo clitorideo, con ultrasonidos doppler en mujeres sanas y aquellas más activas como las deportistas, encontrando que las físicamente activas tenían mayor flujo clitorideo.

El ejercicio aumenta la excitación genital en mujeres sanas, probablemente debido al aumento de la actividad del sistema nervioso simpático según nos dicen los investigadores Thierney et al., (2012). Dichos autores en un estudio realizado en mujeres que tomaban antidepresivos encontraron que el ejercicio previo a los estímulos sexuales aumentó la excitación genital.

Las mujeres que informaron una mayor disfunción sexual tuvieron mayores aumentos en la excitación genital post-ejercicio. De aquí se extrae la conclusión que el entrenamiento físico puede ser ayudante para alcanzar el orgasmo y aumentar el flujo vaginal.

En esta línea, los hipopresivos parecen ser una forma adecuada para aumentar la vascularización, tal y como indica el estudio llevado a cabo por Thyl y colaboradores (2009). En el se estudia la mejora que produce la técnica hipopresiva sobre la circulación de retorno femoral medido a través de eco-doppler.

6. Beneficios del entrenamiento en pareja

Hacer ejercicio en compañía aporta múltiples ventajas frente al entrenamiento individual. Diversos estudios han mostrado que realizar ejercicio antes de tener sexo, aumentará el deseo sexual y el flujo sanguíneo por lo que se recomienda primero entrenar acompañado/a y luego «entrenar» de una forma más sexual. Las técnicas Hipopresivas Pinsach&Rial poseen un programa de hipopresivos en pareja que consta de variadas posturas estáticas con pequeños movimientos realizadas con la ayuda de una pareja.

Hay ejercicios en pareja como muestran las imágenes que ayudan en la consecución de determinadas posturas que por uno/a mismo/a no desearía o no podría ejecutar. Muchas de ellas son posturas habitualmente adoptadas durante las relaciones sexuales. La complicidad y transferencia obtenida al entrenar con tu pareja, será más fácilmente trasladable al juego sexual.

Compartir con la pareja los momentos de actividad física también puede ser algo erótico, que conecta con el cuerpo en movimiento, libre, atractivo y distendido. Durante las relaciones, se siente placer, tanto dando como recibiendo. Esto es lo mismo que sucede durante las sesiones de hipopresivos pareja, en donde en algunas posturas te conviertes en ayudante del otro…para la consecución de su fin.

Realizar ejercicio acompañado también brindará un plus de motivación durante la sesión y animará a la pareja a esforzarse más. Por una parte le ayuda a disciplinarse en un programa de ejercicios o una rutina.

Un estudio entre 250 hombres y mujeres realizado en la Universidad de California, reveló que aquellas personas que se ejercitan en promedio 40 minutos diarios tienen el doble de actividad sexual y aproximadamente el doble de deseo sexual que aquellas personas que dedican 20 minutos diarios a ejercitarse en disciplinas como caminata, carrera, natación, tenis, ciclismo y ejercicios con pesas.

7. Mejora de los parámetros físicos y respiratorios

Entrenar la capacidad de tu musculatura y los pulmones, convertirá al cuerpo en una «máquina más eficiente durante el propio acto sexual”. Un buen estado de forma física influye positivamente en el rendimiento físico. Un estudio con pacientes con insuficiencia cardíaca crónica mostró que la práctica de ejercicio moderado se correlacionó con mejora de su actividad sexual (Belardinelli et al. 2003).

Uno de los pilares fundamentales del entrenamiento hipopresivo es la respiración y la postura. Incluir ejercicios respiratorios en tu entrenamiento habitual es el complemento ideal para mejorar el rendimiento físico. Un estudio realizado con jugadoras de fútbol profesional reveló que tras la práctica de seis semanas de ejercicio hipopresivo mejoraron su volumen forzado y flujo espiratorio máximo (Negreira et al., 2014).

9. Reducción del estrés

El estrés influye en el llamado deseo sexual inhibido. En efecto, es conocido que tanto la disfunción sexual eréctil como la eyaculación precoz están asociadas con respuestas del estrés o con los llamados trastornos psicosomáticos (Gutiérrez, 2005).

El estrés disminuye la producción de testosterona (hormona relacionada con el deseo sexual). El ejercicio ayuda a disminuir la ansiedad, depresión y la tensión. La dopamina y la serotonina por su parte, son neurotrasmisores directamente relacionados con el estado de ánimo, los cuales también aumentan su producción durante la práctica de ejercicio.

8. Aumento de la Autoestima

Las mejoras a nivel estético y muscular que proporciona la práctica de hipopresivos, provocará que mejore la autoestima y autoconcepto. Unido a todos los anteriores factores, la persona se sentirá mejor consigo misma.

Estar en buena condición física contribuye al placer sexual de otras dos formas: puede ayudar a desarrollar una imagen más positiva de sí mismo a como se siente con su cuerpo y también puede mejorar su capacidad para superar la tensión relacionada con el estrés que, como se ha mencionado, puede inhibir su deseo sexual.

10. Tonificación y fortalecimiento de la musculatura pélvica

La habilidad y fuerza para mantener la contracción de la musculatura del suelo pélvico se relaciona con el nivel de excitación y orgástica. Lowenstein et al. (2010), encontraron en mujeres las mujeres con media y alta fuerza en los músculos del suelo pélvico, obtenían una puntuación mayor en el dominio de excitación y orgasmo que las mujeres con músculos más débiles.

Un reciente estudio realizado en jugadoras de rugby profesionales sometidas a ejercicios hipopresivos revela un aumento de la fuerza contráctil del periné así como de la musculatura abdominal (Álvarez et al., 2014). Un estudio aleatorizado realizado en mujeres que realizaron un programa de hipopresivos (8 semanas 30 minutos x 3 días/semana) señala un aumento significativo del tono muscular del suelo pélvico tras el programa (Soriano, 2014).

Por todas las anteriores razones la adhesión a un programa regular de ejercicio físico y concretamente hipopresivo es una excelente manera de mantener además de una buena forma física una sexualidad saludable.

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http://www.fisioterapia-online.com/articulos/funcion-sexual-ejercicio-fisico-e-hipopresivos

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